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Lo hemos dicho antes, pero nunca nos cansaremos de hacerlo: aprender un idioma extranjero es estupendo, a cualquier edad y durante cualquier cantidad de tiempo. Más y más gente reconoce lo eficaz que es estudiar en el extranjero, incluso aunque solo sea durante algunas semanas. Las llamadas vacaciones de estudios no solo impresionan a las empresas, ya que se adquieren habilidades técnicas e interpersonales, sino que también son perfectas para conocer gente nueva, además de un país y una cultura diferentes.

Pero, ¿por qué no preguntar a alguien que sabe de primera mano todo sobre las vacaciones de estudios? Nos sentamos a hablar con Isabel (probablemente la conozcáis por nuestro blog) y le hicimos preguntas sobre el viaje de dos semanas que hizo a París para estudiar.


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ISABEL, ¿POR QUÉ DECIDISTE USAR DOS SEMANAS DE TUS VACACIONES PARA APRENDER FRANCÉS?

Quería mejorar mi francés desde hacía mucho tiempo. Lo había aprendido en la escuela, pero no lo había usado desde entonces y pensé que era el momento adecuado. Tengo cinco semanas de vacaciones al año, pero no quería usarlas todas para el curso de idiomas, además, no podía faltar al trabajo más de dos semanas seguidas. Ir a París medio mes fue una buena decisión para mí, aunque en mi clase había gente que se quedó más tiempo o que incluso dejaron sus trabajos para aprender francés.

¿TE SIENTES RELAJADA Y CON ENERGÍA DESPUÉS DE IR A CLASES DURANTE DOS SEMANAS?

No voy a mentir, estudiar en el extranjero durante dos semanas no es tan relajante como pasar unas vacaciones en la playa. Tenía clases todos los días (excepto los fines de semana, claro), pero después de clase caminaba mucho y disfruté del ambiente de lasbrasseries francesas, que me ayudaban a relajarme mentalmente. El entorno y el ritmo eran diferentes y, sin embargo, relajados, simplemente diferentes. En realidad, me olvidé de todo lo relacionado con el trabajo después de dos días.

¿QUÉ APRENDISTE DURANTE TU VIAJE DE ESTUDIOS EN EL EXTRANJERO?

Aunque no había hablado el idioma desde hacía más de 15 años, me di cuenta de que todavía recordaba mucho, sobre todo al leer, pero me costó mucho hablar en francés. Así que esas dos semanas fueron muy útiles para mis habilidades de conversación. Para aprovechar al máximo mi tiempo en el extranjero, elegí clases que se centraban en la gramática y la expresión oral y, después de unos pocos días, me sentía mucho más segura cuando tenía que hablar, lo cual era el objetivo de mi estancia en París. Podía pedir comida en los restaurantes y tener conversaciones breves con la gente. Antes de ir a París, siempre contestaba en italiano, así que, después de mis clases de idiomas, mi cerebro cambiaba al idioma correcto cuando escuchaba una pregunta en francés.

¿QUÉ FUE LO QUE MÁS TE SORPRENDIÓ DURANTE TU ESTANCIA EN PARÍS?

Esto puede sonar raro, porque yo trabajo para EF, pero lo que más me sorprendió fue la ubicación de la escuela. Siempre supe que EF París estaba en el centro de la ciudad, pero no sabía lo céntrica que estaba. Está justo al lado de las Galerías Lafayette, unos grandes almacenes del centro de París. La escuela está en un edificio histórico precioso y el interior es muy moderno y luminoso. Había una terraza en la azotea, una gran máquina de café y profesores maravillosos.

¿CUÁL FUE EL MAYOR BENEFICIO DE TUS VACACIONES DE ESTUDIOS?

El mayor beneficio fue que pude actualizar mis conocimientos de francés y que volví a encariñarme con el idioma. Estudiar en el extranjero fue muy motivante para seguir mejorando, todavía tengo mis libros de texto y quiero empezar a ver películas francesas. Aunque hice un curso intensivo de 30 horas de clases cada semana, tuve tiempo para conocer bien París: solo lo conocía de viajes de fin de semana, pero esta vez tuve tiempo para descubrir los barrios y sumergirme en la cultura parisina.

¿CUÁL FUE LA MAYOR DIFICULTAD?

Soy treintañera y llevo viviendo sola mucho tiempo, así que me llevó un tiempo acostumbrarme a vivir con una familia de acogida. Fueron encantadores y me hicieron sentir como en casa: en mi primer día, por ejemplo, mi madre de acogida me explicó cómo llegar a la escuela y cómo moverme en metro por París. Pero hacía mucho tiempo que no me preguntaban si iba a estar en casa para la cena o qué quería para desayunar. No estaba acostumbrada a eso, aunque empecé a sentirme como en casa la segunda semana. Volver a la escuela y hacer los deberes fue un poco difícil a principio, sobre todo durante la primera semana. Me llevó un tiempo recuperar el ritmo de estudio, especialmente en francés. Pero, después de unos pocos días, ya estaba metida en ese nuevo ritmo, tenía amigos en la escuela y sabía cómo funcionaban las clases.

¿QUÉ FUE LO MEJOR DE TU VIAJE?

Lo mejor fue sin duda mi visita a Versalles, el famoso palacio real. Ya había estado allí, pero esta vez tuve tiempo para verlo bien. Hacía muy buen día y pasé mucho tiempo en los jardines y por los pequeños lagos. Muchos parisinos hacen picnics allí y disfruté al sol mirando a la gente.

¿A QUIÉN RECOMENDARÍAS ESTUDIAR EN EL EXTRANJERO DURANTE SUS VACACIONES?

Se lo recomendaría a cualquiera que quiera mejorar sus habilidades lingüísticas. Estuve intentando aprender francés durante años, con aplicaciones, por ejemplo, pero no tenían suficiente contenido como para avanzar mucho. Durante el tiempo que estuve en París, solo oía hablar en francés, así que aprendí mucho más rápido y fue una experiencia mucho más gratificante. Sin embargo, dos semanas no es mucho tiempo, por lo que creo que este tipo devacaciones de estudios son mejores para personas que tengan un conocimiento básico del idioma, es más fácil y más divertido practicar y usar el idioma si ya hay una comprensión básica. Si alguien empieza de cero, probablemente debería estudiar en el extranjero durante más de dos semanas, para sentar una base sólida y sacar el mayor provecho del tiempo en la escuela.

¿VOLVERÍAS A ESTUDIAR DURANTE TUS VACACIONES Y, EN CASO AFIRMATIVO, HARÍAS ALGO DE FORMA DIFERENTE?

Sí, ¡sin duda! En realidad ya estaba pensando en ir a Roma para aprender italiano, ¡incluso he mirado hoteles! Lo único que haría de forma diferente sería quizás elegir un hotel o un apartamento para mi estancia, y no una familia de acogida. Después de vivir sola durante años, estoy acostumbrada a tener un cierto grado de independencia y libertad, y alojarme en un hotel céntrico va más conmigo que vivir con una familia de acogida. Además, quiero poder disfrutar de los fantásticos mercados locales y tiendas de comestibles y cocinar yo misma.

http://www.ef.com.es

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