Lastimosamente, temo comenzar diciendo que actualmente lo que más nos representa de nuestro tricolor sea el color rojo, porque cotidianamente Venezuela se desangra. Y las ocho estrellas ya no representan nuestras provincias sino la impunidad de un régimen dictatorial que se esconde bajo la mal llamada “revolución”:

La ingobernabilidad: de un sector dirigido por unos cuantos ambiciosos que se quieren perpetrar en el poder pero que no obedecen a la voluntad de un pueblo, que a la fecha de hoy, no representa a las mayorías y donde los ciudadanos no se sienten identificados. 
La desesperación: ante una Venezuela quebrantada, abusada y maltratada por parte de quienes hoy dirigen el país y algunos pocos que todavía hacen fila en sus partidos. No obstante, la mirada incrédula de personas e instituciones – desde el CNE hasta el defensor del pueblo – ante estos acontecimientos, evadiendo cualquier tipo de responsabilidad cívica y moral de ejercer sus deberes y reflejando su indolencia ante las injusticias –asesinatos, violación continua de los derechos humanos – que regularmente se viven en el país. 
La opresión: por parte de Las Fuerzas Armadas Nacionales hacia sus propios ciudadanos, que han decidido delegar e incumplir con sus funciones y además violentar el derecho a protestar y manifestarse democráticamente. 
El silencio: de cada uno de los medios de comunicación nacionales que se hacen de la vista gorda ante la desesperación de todo un país, incumpliendo así, con su principal labor que es informar, solo por tratar de cuidar sus propios intereses cuando en realidad todos sabemos que también sus “intereses” se han visto notablemente afectados al ver la decadencia y pauperrimidad a la que está sumergida su programación. 
La indiferencia: de muchos países que teniendo los medios para hacerlo, han decidido no alzar su voz, del mundo entero que decide no pronunciarse frente a una tajante dictadura y una masacre silenciosa – cosa que no ocurre solo en Venezuela – que en realidad, de un extremo del planeta al otro, se conoce pero que no se atreven a reconocer, puesto que cada uno actúa según sus conveniencias. 
El abuso de Poder: de quienes se creen intocables e inquebrantables, llámese cuerpos de seguridad, organismos o personas con un alto cargo que hacen uso inadecuado y se aprovechan de su posición de manera arbitraria – cabe destacar que esto incluye desde las populares “expropiaciones” hasta las irregularidades en casos de jóvenes que han sido detenidos en manifestaciones y se les está condenando sin su debido proceso – 
La división: si algo es evidente, fue que desde sus comienzos, la revolución se encargó de marcar una infundada división entre los sectores del país, cuya división todavía cargamos – parece que nos persigue – y es exactamente ese estado lo que ha llevado a la desorganización. 
La desunión: en un estado con aparente libertad, en su pleno sentido, cualquiera diría que cada quien es opto para decidir de qué lado estar, expresarse y tomar sus propias decisiones, y es cierto, no importaría si cada ciudadano actúa según su beneficio individual y no del colectivo, si la columna vertebral de un país se construyera con las decisiones de un “grupito”, sin embargo, y casi desafortunadamente una nación necesita de todos sus componentes para establecerse y restructurarse. 
Todo parece desencadenarse de una sucesión de acontecimientos, no existen hechos aislados, todo lo que ocurre en Venezuela está relacionado. Sinceramente, me parece increíble pensar como diariamente miles de venezolanos salen a la calle para enfrentar al régimen, a exponer sus vidas y de la misma manera, me resulta horrorizante que otros, también venezolanos claro está, continúan en su cotidianidad. Inevitablemente vienen a mi mente ciertas interrogantes, ¿En serio se puede ser tan apático?, ¿de verdad la sociedad venezolana esta tan perdida?, ¿Es posible que exista alguien en Venezuela cuya situación social no le afecte?… Porque es que a los que estamos en el extranjero parece que nos perjudica más. Obviamente, mi intención no es convertir mis argumentos en un sermón pero francamente es inevitable no mencionarlo. 
De igual manera, quiero continuar recordando una frase del señor Mandela – Nelson -:

Porque ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás. 

Por esta razón, quiero dirigirme a ustedes, el desgobierno y sus cuarenta ladrones, no es necesario mencionarlos porque todo sabemos quiénes son, y claramente, con esto no busco tocarles ninguna fibra humana porque dudo mucho que la tengan, solo pretendo despedirme diciéndoles, que tal vez hayan sobrepasado todo los límites de su propia libertad… la del hombre, hayan hecho y desecho a su antojo, también abusado, deshonrado y desangrado nuestra patria mientras fingen amor por ella y profesan la paz, pero nunca conocerán la verdadera libertad, la de una conciencia limpia.

written by Azúcar Morena

 

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